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El Niño y La Niña : explicaciones, efectos y consecuencias para el Caribe
Artículo adaptado de : Météo-France (09/06/2023) – El Niño et La Niña
El clima mundial está influenciado por los fenómenos de El Niño y La Niña. Estos fenómenos climáticos, originados por anomalías en la temperatura del océano, también tienen un impacto en la actividad ciclónica en el Caribe.
El Niño y La Niña : fenómenos oceánicos a gran escala
Un impacto planetario
El tiempo no depende únicamente de lo que ocurre a nivel local. Fenómenos que se producen a miles de kilómetros de distancia, especialmente las variaciones de la temperatura de la superficie del océano Pacífico cerca del ecuador, influyen directamente en el clima del Caribe al modificar la circulación atmosférica y los patrones de precipitación en todo el planeta. Estos fenómenos se conocen como El Niño y La Niña.
El Niño : el Pacífico se calienta
Durante un episodio de El Niño, los vientos alisios a lo largo de las costas del Perú se debilitan, lo que impide que las aguas cálidas sean empujadas hacia el oeste del océano Pacífico. Como consecuencia, estas aguas se acumulan en el centro y el este del Pacífico.
Este calentamiento modifica la circulación atmosférica a gran escala y provoca un aumento de los vientos en altura sobre el Atlántico. Los episodios de El Niño aparecen de forma irregular, aproximadamente cada dos a siete años. Generalmente comienzan durante la primavera o el verano del hemisferio norte (entre abril y agosto) y duran entre seis y dieciocho meses. Su intensidad suele alcanzar su máximo entre noviembre y enero.
Las alteraciones meteorológicas aparecen desde los primeros meses en que El Niño se desarrolla e intensifica. Sus consecuencias sobre la agricultura, los recursos hídricos y los ecosistemas pueden observarse varios meses después, e incluso al año siguiente.
No todos los episodios de El Niño tienen la misma intensidad.
La Niña : el Pacífico se enfría
Durante un episodio de La Niña, la situación meteorológica se intensifica: los vientos alisios son más fuertes de lo habitual y empujan aún más las aguas cálidas hacia el oeste del Pacífico. Como resultado, el este del Pacífico se vuelve más frío.
Esta configuración favorece una atmósfera más estable sobre el océano Atlántico y el Caribe, con menos perturbaciones en altura. La Niña se desarrolla entre la primavera y el otoño del hemisferio norte, alcanza su máxima intensidad entre finales de año y principios del siguiente, y se debilita progresivamente durante la primavera siguiente.
Originalmente, el nombre El Niño fue dado por los pescadores peruanos a la llegada periódica de aguas cálidas frente a las costas del Perú y Ecuador alrededor de Navidad, de ahí su nombre, que hace referencia al Niño Jesús.
La Niña es el término científico utilizado para describir el fenómeno opuesto a El Niño.
Ambos fenómenos forman parte de un sistema denominado ENSO (El Niño-Oscilación del Sur), que describe las interacciones entre el océano y la atmósfera en el Pacífico tropical.
El Niño y La Niña influyen en la actividad ciclónica y las precipitaciones en el Caribe
Los huracanes son sistemas de baja presión que se forman sobre las aguas cálidas de la zona intertropical. Para que un huracán pueda desarrollarse, la temperatura del océano debe ser elevada en los primeros 60 metros de profundidad.
El Niño dificulta la formación de huracanes porque los fuertes vientos en altura deforman su estructura. Por el contrario, durante La Niña, los vientos en altura son más débiles y las condiciones atmosféricas se vuelven más favorables para el desarrollo de los sistemas tropicales. Como resultado, los ciclones pueden formarse con mayor facilidad y alcanzar una mayor intensidad.
En consecuencia, las temporadas influenciadas por El Niño suelen registrar un menor número de tormentas, mientras que las temporadas bajo la influencia de La Niña son generalmente más activas, con un mayor riesgo de huracanes.
Sin embargo, El Niño y La Niña modifican principalmente la probabilidad general de formación de huracanes en la cuenca del Atlántico. Durante un episodio de El Niño esto no significa que no exista ningún riesgo : un solo huracán puede ser suficiente para provocar daños importantes.
En promedio, las temporadas de El Niño producen alrededor de 10 tormentas con nombre y 5 huracanes, frente a 15 tormentas con nombre y 8 huracanes durante las temporadas de La Niña. No obstante, el año 2023 recordó que El Niño no elimina el riesgo: ese año se registraron 20 tormentas con nombre.
Los efectos de El Niño y La Niña sobre las precipitaciones en el Caribe
Durante El Niño
- El Caribe suele experimentar condiciones más secas de lo normal.
- El riesgo de sequía puede aumentar.
- La temporada de lluvias puede ser menos activa.
Durante La Niña
- El Caribe suele registrar más precipitaciones de lo habitual.
- El riesgo de inundaciones puede aumentar en algunas islas.
- Las temperaturas pueden ser ligeramente más frescas.
Descubre cómo protegerte en caso de inundación.
Para saber más
Consulta el artículo El Nino et la Nina (junio de 2023) publicado en el sitio web de Météo-France.
