¿Cómo hablar con los niños sobre los riesgos naturales?
En el Caribe, los niños crecen en territorios expuestos a huracanes, terremotos, erupciones volcánicas, inundaciones e incluso tsunamis. Sin embargo, muchos padres dudan a la hora de abordar estos temas, por miedo a preocupar a sus hijos o porque no saben cómo hablar de ellos.
Sensibilizar a los más pequeños no consiste en asustarlos, sino en darles las herramientas necesarias para reaccionar mejor en caso de alerta. Esta labor de prevención también contribuye a fortalecer la resiliencia de toda la familia.
¿Por qué es importante sensibilizar a los niños sobre los riesgos naturales?
Los riesgos naturales forman parte de la vida cotidiana en los territorios del Caribe. Un niño puede encontrarse ante una catástrofe tanto en la escuela como en casa; por ello, es importante que sepa reconocer una alerta, comprender las instrucciones de seguridad y adoptar comportamientos seguros. Enseñar estos conceptos desde una edad temprana ayuda a reducir el estrés y los comportamientos de riesgo. Saber dónde refugiarse, cómo contactar con un adulto responsable o cómo comportarse durante un terremoto, por ejemplo, puede marcar la diferencia entre una reacción controlada y el pánico.
Además, la intensificación de los fenómenos extremos vinculada al cambio climático hace que esta transmisión de conocimientos sea aún más importante. Educar a los niños no consiste únicamente en preparar una respuesta inmediata: también permite construir una cultura del riesgo que perdure en el tiempo y beneficie a los hogares, haciendo que sus miembros estén mejor preparados a largo plazo.
«Para nosotros, es fundamental sensibilizar a los niños para que no sean posibles víctimas pasivas, sino agentes del cambio. Al aprender a conocer los riesgos naturales, adquieren reflejos de protección, saben cómo reaccionar e incluso pueden contribuir a salvar vidas». Daniel, especialista en reducción del riesgo de desastres de la Cruz Roja Dominicana.
Los niños suelen ser los mejores embajadores de la prevención
Los niños hablan de forma natural sobre lo que aprenden, recuerdan a sus familias las instrucciones de seguridad, fomentan la preparación del hogar y contribuyen a difundir una cultura del riesgo.
Micheline, voluntaria de la delegación territorial de la Cruz Roja Francesa en Guadalupe, lo observa regularmente durante las actividades de Paré Pa Paré:
«Muy a menudo, son los niños quienes ayudan a sus padres a tomar conciencia de los riesgos. Los adultos a veces niegan la realidad, mientras que los niños escuchan, comprenden y luego transmiten los mensajes en casa».
Daniel, Cruz Roja Dominicana:
«Los niños también tienen un verdadero efecto multiplicador: transmiten de forma natural estos conocimientos a sus familias y a las personas que los rodean. Formar a las generaciones más jóvenes en materia de prevención significa construir una sociedad más resiliente».
Los niños recuerdan fácilmente lo que se les enseña y lo comparten con quienes los rodean. En la escuela o durante los talleres, hablan entre ellos sobre las imágenes y las actividades y luego llevan esta información a casa. Este papel como transmisores es muy valioso.
Más allá de esta función de transmisión, formar a los niños les proporciona una sensación de capacidad para actuar. Saber que pueden ayudar, por ejemplo, avisando a un adulto, siguiendo una instrucción sencilla o preparando ellos mismos su kit de emergencia, refuerza su confianza. Esta capacidad de actuar transforma la posible angustia en la posibilidad de contribuir de forma concreta a la seguridad colectiva.
¿Cómo hablar de los riesgos sin asustar?
Para sensibilizar a los niños sobre los riesgos de desastres sin preocuparlos, se recomienda utilizar un lenguaje adaptado a su edad, ejemplos concretos y enfoques lúdicos. Al explicar qué se puede hacer para mantenerse a salvo, refugiarse, seguir las instrucciones de los adultos, identificar lugares seguros o preparar un kit de emergencia, el niño puede percibir la situación como algo que se puede gestionar.
Ya existen numerosos recursos educativos que pueden utilizarse en casa o en la escuela. Por ejemplo, pueden encontrar cuestionarios adaptados a los niños en las redes sociales de Instagram y Facebook de la PIRAC, así como juegos en línea como Paré zot, para aprender más sobre los riesgos naturales en Guadalupe (la mayoría de las preguntas se adaptan a cualquier territorio del Caribe).
Otra forma de sensibilizar a los niños es participar en eventos organizados por las diferentes organizaciones de la región, como la Cruz Roja. Estos espacios de intercambio les permiten descubrir de forma práctica los comportamientos adecuados que deben adoptar gracias a talleres interactivos y demostraciones.
Durante una sesión de sensibilización organizada en el marco del proyecto Fok Nou Paré en Martinica, en un centro escolar, se propusieron enfoques lúdicos y participativos a los alumnos y profesores. Al finalizar la actividad, una profesora destacó el interés de estos métodos pedagógicos:
«Creo que para ellos [los niños] es más visible. Tienen las imágenes, hacen actividades, los ponemos en situación».
Estos enfoques lúdicos y participativos permiten integrar la prevención de forma positiva, sin dramatizar los riesgos.
«Los juegos permiten hablar de los riesgos de otra manera, y funciona». Micheline, voluntaria en el stand de Paré Pa Paré durante el 50.º aniversario de La Soufrière (Guadalupe).
Ha observado que, después de este tipo de actividades, muchos niños ya saben qué incluir en un kit de emergencia o cómo comportarse cuando se emite una alerta. Por tanto, la variedad de actividades hace que el aprendizaje sea dinámico y fácil de recordar. Los niños interiorizan los mensajes y pueden explicarlos con sus propias palabras. Los juegos de mesa y los cuestionarios convierten la adquisición de conocimientos en un momento divertido e interactivo.
Iniciativas que desarrollan una cultura del riesgo en el Caribe
PIRAC lleva a cabo varios proyectos con este objetivo, en colaboración con el Ministerio de Educación y las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja del Caribe.
Por ejemplo:
- Fok Nou Paré en Martinica;
- Paré Pa Paré en Guadalupe;
- Get Ready With Me en San Martín y San Bartolomé;
- Una iniciativa «DRR in School» llevada a cabo por las Sociedades de la Cruz Roja de Dominica y de la República Dominicana.
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