Tsunamis, huracanes, terremotos, inundaciones... Ante estos peligros naturales cada vez más intensos, una prioridad es esencial: prevenir antes que sufrir.
En eso consiste la Reducción del Riesgo de Catástrofes (RRD). Pero, ¿qué hay realmente detrás de este concepto?

La respuesta se basa en 4 ámbitos clave que permiten actuar de forma global y coherente. Estas áreas forman parte de un marco de referencia internacional: el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres (2015-2030), un acuerdo mundial de 15 años para reducir, prevenir y responder al riesgo de desastres en todo el mundo. Este marco fue adoptado por los Estados miembros de las Naciones Unidas en la Tercera Conferencia Mundial de las Naciones Unidas, celebrada en marzo de 2015.

Prioridad 1: Comprender el riesgo de catástrofes 

Comprensión y conocimiento de los riesgos naturales

Antes de protegernos, debemos saber a qué estamos expuestos. ¿Qué es un peligro natural? ¿Dónde están las zonas inundables? ¿Cuál es la temporada de huracanes? ¿Cuáles son los riesgos de erosión o de inmersión marina? ¿Quiénes son las personas y los bienes más vulnerables? ¿Cuáles son las capacidades del Estado, de una comunidad y/o de los individuos para reducir y hacer frente a los riesgos?

Estos conocimientos pueden utilizarse para llevar a cabo evaluaciones de riesgos previas a las catástrofes, adoptar medidas preventivas y de mitigación, y desarrollar y aplicar disposiciones adecuadas de preparación y respuesta ante las catástrofes. 

Infórmate

Recopilar y compartir datos

Recopilar datos científicos, información sobre peligros naturales y datos sobre pérdidas, y difundirlos entre los responsables de la toma de decisiones, el público en general y las poblaciones propensas a las catástrofes, contribuye a mejorar nuestro conocimiento de los riesgos para poder reducirlos eficazmente.

Promover una acción concertada en asociación con los agentes científicos y tecnológicos, el mundo académico y el sector privado contribuye a difundir y compartir las mejores prácticas.

Prioridad nº 2: Reforzar la gobernanza del riesgo de catástrofes para gestionar el riesgo de forma más eficaz

La gobernanza es la forma en que las autoridades organizan, deciden y actúan para proteger a la población.

Se trata de reforzar los marcos legislativos y reglamentarios y las políticas públicas de cada sector (por ejemplo, urbanismo, medio ambiente, sanidad, agricultura, educación, etc.), proporcionando directrices para la preparación y prevención de catástrofes.

Una gobernanza eficaz también se basa en la coordinación de las múltiples partes interesadas: esto garantiza que cada parte interesada sea consciente de su papel y responsabilidades en la reducción del riesgo de catástrofes, y asegura la coherencia en la planificación y el desarrollo de herramientas y acciones . 

En el Caribe, existen agencias nacionales de gestión del riesgo de catástrofes (no dude en preguntar para encontrar una agencia nacional en su zona, o visite el iniciativas en mi zona) cuyos nombres varían según el territorio, pero cuyas funciones siguen siendo similares. 

Su función es organizar la preparación, la alerta temprana, la coordinación de la respuesta de emergencia y la planificación estratégica para la reducción de riesgos a escala nacional. Colaboran estrechamente con los ministerios técnicos, las autoridades locales y las organizaciones comunitarias. 

Estas estructuras suelen contar con el apoyo de socios regionales como el Caribbean Disaster emergency Management Agency (CDEMA), que refuerza la coordinación regional y la puesta en común de recursos a través de su estrategia de gestión integrada de riesgos (Gestión Integral de Catástrofes). 

Recursos : NEMO Santa Lucía, NEMO San Vicente y las Granadinass, NEMA, NaDMA, ODM

Prioridad 3: Invertir en la reducción del riesgo de catástrofes para reforzar la resiliencia

Vigilancia, previsión y alerta

Los sistemas de vigilancia de fenómenos (meteorológicos, sísmicos, volcánicos, etc.) están concebidos para anticiparse a un acontecimiento, de modo que se puedan emitir alertas tempranas a la población y preparar la gestión de crisis.

Información preventiva y educación pública

Informar, educar e implicar a los ciudadanos para volver a situarlos en el centro de la acción. La información preventiva permite a cada individuo asumir la responsabilidad de su propia seguridad, comprendiendo las amenazas a las que se enfrenta y cómo hacerles frente. El portal Caribbean Risks proporciona una fuente central de información, haciéndola accesible y comprensible para que todo el mundo pueda tomar decisiones informadas en el momento oportuno.

recursos: campaña Trini; página paré pa paré; página de testimonios de riesgo

Reducción de riesgos 

La inversión pública e individual es vital para salvar vidas, prevenir y reducir las pérdidas materiales y garantizar una recuperación y rehabilitación eficaces. 

Actuar directamente sobre la vulnerabilidad de los problemas existentes reforzando la acción colectiva e individual para fortalecer la resiliencia económica, social, sanitaria y cultural de las personas, las comunidades, los países y sus bienes, y preservar el medio ambiente.

Por ejemplo, pueden iniciarse obras de refuerzo sísmico o la limpieza de maleza en zonas boscosas. Algunas de las acciones individuales beneficiarse de ayudas económicas especiales (pida información a su ayuntamiento) 

recurso: el fondo barnier subvenciona medidas de prevención o protección de personas y bienes expuestos a grandes riesgos naturales

Tener en cuenta los riesgos en la planificación urbana

No podemos evitar que se produzca un ciclón o un terremoto... pero sí podemos limitar sus consecuencias. ¿Una de las formas más eficaces? Incorporar el riesgo a la forma en que construimos nuestras infraestructuras. Esto implica un desarrollo urbano controlado que tenga en cuenta los mapas de peligrosidad, prohíba determinados tipos de construcción en zonas peligrosas o imponga normas específicas para reforzar los edificios en riesgo.
Pero también significa proteger ecosistemas naturales como manglares, arrecifes de coral y bosques, que actúan como barreras naturales contra las catástrofes. 

Recurso: los Planes de Prevención de Riesgos (PPR) regulan el uso del suelo en función del nivel de exposición

Prioridad nº 4: Mejorar la preparación ante las catástrofes para responder con eficacia y reconstruir mejor«

Preparación

Cuando se produce una catástrofe, cada segundo cuenta. Hay que reaccionar con rapidez, de forma coordinada y eficaz. De eso trata este pilar, con la aplicación de planes de emergencia, la formación de los servicios de emergencia, la organización de simulacros y el despliegue de sistemas de alerta temprana.

recursos: plan de seguridad; plan comunitario de seguridad 

Gestión posterior a la crisis e información de retorno

Una catástrofe no se detiene una vez levantada la alerta. Hay que reconstruir, apoyar a los afectados y, sobre todo, aprender de lo ocurrido. Este pilar se basa en la idea de «Reconstruir mejor»: reconstruir de forma diferente, reduciendo los riesgos para el futuro.
Esto significa analizar los acontecimientos, comprender lo que funcionó y lo que no, identificar las deficiencias, recoger testimonios... y aplicar medidas correctoras. Este proceso, conocido como comentarios (o REX), contribuye a mejorar la seguridad de las personas y la resiliencia de los territorios, y a reducir el impacto humano, económico y medioambiental de futuras crisis.
Al reforzar la memoria colectiva del riesgo, contribuye a una dinámica de aprendizaje continuo, al servicio de la prevención.

Cada desastre es una lección. 

¿Y qué podemos hacer?

  • mantenerse al día de los riesgos en nuestra región
  • participar en ejercicios o acciones comunitarias
  • aplicar los gestos adecuados en caso de alerta
  • fomentar una cultura de prevención a nuestro alrededor

Fuente : 

https://www.ineris.fr/fr/risques/est-risque/politiques-environnementales-risques/7-principes-prevention-risques-majeurs

https://www.iom.int/fr/cadre-de-sendai-pour-la-reduction-des-risques-de-catastrophe